Villas miseria y asentamientos: el otro rostro de Tandil, Bahía Blanca y Mar del Plata
El crecimiento urbano en ciudades como Tandil, Bahía Blanca y Mar del Plata muestra un contraste cada vez más marcado: mientras se impulsan proyectos inmobiliarios y áreas modernas que alimentan la imagen de progreso, en paralelo se expanden villas miseria y asentamientos que evidencian la desigualdad estructural.
En Tandil, los asentamientos pasaron de albergar 905 familias en 2016 a 1.788 en 2023, distribuidas en once núcleos ubicados en zonas periféricas. En Mar del Plata, el problema adquiere dimensiones aún mayores, con más de 120 barrios informales registrados.
@gmontenegro_ok Mar del Plata no puede volver a ser esto teniendo bolivianos usurpando y levantando villas a ritmos chinos pic.twitter.com/iySh00Auna
— Argie Fren (@ArgieFren) September 16, 2025
Entre ellos se destacan Belgrano, Regional, Las Heras, Nuevo Golf y Belisario Roldán, donde la precariedad en infraestructura y la falta de servicios básicos son moneda corriente. En Bahía Blanca, al menos 32 asentamientos forman parte del mapa urbano, entre ellos Spurr, Villa Nocito y Tierras Argentinas, donde el déficit de agua potable, cloacas y electricidad es una constante.
El fenómeno responde a múltiples factores: el aumento demográfico que supera la capacidad de planificación, la especulación inmobiliaria que encarece el suelo formal, y la ausencia de políticas integrales que articulen al Estado municipal, provincial y nacional. Esto deriva en una fragmentación territorial donde conviven barrios consolidados con zonas invisibilizadas, donde residen miles de familias en condiciones precarias.
Las consecuencias son evidentes: desigualdad en el acceso a los servicios, estigmatización de los sectores más vulnerables y la consolidación de ciudades duales, con una cara visible y otra relegada a la marginalidad. Ante esta realidad, especialistas y organizaciones sociales reclaman abandonar enfoques asistencialistas y avanzar hacia una urbanización integral.
Entre las propuestas planteadas figuran la regularización dominial, la provisión de servicios básicos, la creación de bancos de tierras municipales para frenar la especulación y la integración de estos barrios al entramado urbano.
La verdadera modernización, sostienen, no puede excluir a quienes viven en la informalidad: una ciudad equitativa exige integrar a todos sus habitantes y reconocer a los asentamientos como parte inseparable de su realidad.








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